Los carteles de “Sinaloa”, “Golfo”, “Jalisco” y “los Zetas” y su relación Colombia.

- 18:46:00


El desarrollo económico, el espíritu de innovación y la conectividad internacional de Antioquia y Medellín, han convertido a la región en un polo para el comercio mundial, y por debajo de ese tapete, en un mercado para el crimen transnacional.

Así lo reconoce el alcalde de la capital paisa, Federico Gutiérrez, quien en una entrevista con este diario indicó que la ciudad está siendo utilizada como un “centro logístico del crimen organizado, cuyos recursos vienen desde Caucasia, Montería, Urabá y se mueven en Medellín. Aquí no estamos dando una pelea contra tres o cuatro principiantes que roban casas”.

EL COLOMBIANO indagó en los archivos judiciales y con fuentes de la Policía, la Fiscalía y embajadas, para establecer cuáles son las principales redes que existen entre facciones extranjeras y grupos locales.

Hasta ahora, se conocen actividades de organizaciones de 12 países, cuyos negocios se enlazan con municipios antioqueños. Esas transacciones provienen de México, Brasil, Panamá, Argentina y Canadá.

Y por fuera del continente, llegan también desde China, Líbano, Israel, Italia, Reino Unido, España y la República de Irlanda.

Los negocios más comunes son de narcotráfico, lavado de activos y contrabando, pero además hay minería ilegal, trata de personas, pornografía infantil y tráfico de migrantes.

El general Carlos Rodríguez, comandante de la Región N°6 de Policía, que opera en Antioquia, Córdoba y Chocó, precisó que “vienen personas de varios países a comprar coca aquí, en especial de México, porque Colombia es una despensa para ellos. También hay lavado de activos e intercambio de drogas por mercancía que llega de contrabando”.

El oficial aclaró que, si bien llegan delegados del crimen internacional a estos suelos, no tienen dominio territorial ni presencia constante en sector alguno.

Otra dinámica que viene creciendo en Antioquia, además de las sociedades ilícitas con mexicanos, es la de los brasileros en el Bajo Cauca, pues algunos están contaminando los ríos con dragas buscadoras de oro y mercurio.

El alcalde Gutiérrez adujo que, como estrategia para frenar el problema, “me reuní hace pocos meses con Robert Patterson, el director de la DEA. Analizamos cómo estas estructuras de Medellín tienen lazos internacionales y siguen llevando droga a Estados Unidos. Le he pedido la colaboración para que se judicialice a esas personas”.

A continuación, el panorama de cómo han actuado esas redes internacionales en nuestra región.

MÉXICO
Los carteles de “Sinaloa”, “Golfo”, “Jalisco” y “los Zetas” tienen relación con facciones antioqueñas hace una década. Investigadores de la Policía señalan que sus socios aquí, para el narcotráfico y lavado de activos, son “la Oficina” (Valle de Aburrá), el Clan del Golfo (Urabá) y “los Caparrapos” (Bajo Cauca). Para sostener los negocios es cada vez más frecuente la visita de delegados mexicanos a Medellín, como quiera que son los principales compradores de coca para la región. Los últimos detenidos fueron Leticia Pérez Resendiz, en el aeropuerto de Rionegro (11/7/17), sospechosa de lavado de activos; Horacio Zúñiga Martínez, en un hotel de El Poblado, solicitado en extradición por EE.UU. (18/3/17); e Irineo Sánchez Romero, alias “el Mexicano”, miembro de “los Zetas” arrestado en Medellín (26/1/17). El alcalde Federico Gutiérrez dice que los mexicanos en la ciudad “no están dominando territorios, pero sí hay lazos entre estructuras de Medellín y carteles de México”.

REINO UNIDO
Los nexos con mafias de Reino Unido se hicieron visibles en septiembre de 2016, cuando la embajada británica envió una carta a la Fiscalía, advirtiendo que en una finca de Copacabana había un cargamento de droga que sería enviado a Europa. El CTI la allanó el 03/9/16, encontrando un laboratorio de coca y algo inusual: 300 kilos de cocaína mezclados en dos toneladas de pegante, un camuflaje ideado al parecer por británicos y custodiado por la banda local “la Viña”. El 02/11/17 hubo otro golpe a esa mafia, con la captura de 18 personas en varias ciudades, incluyendo al inglés Andrew Mark Deamer (“Marcos”), en una finca de Rionegro. Este grupo camuflaba la droga en alimento para animales. En esa misma investigación, el pasado 18 de enero fue detenido el empresario paisa Juan Santiago Gallón Henao, señalado de patrocinar la red. En noviembre de 2017 fue capturado en el aeropuerto de Rionegro otro inglés, Michael Joseph Murphy, acusado de liderar un grupo de narcos y matar a dos holandeses en República Dominicana.

ITALIA
Las redes entre organizaciones italianas y grupos de Medellín se crearon en los años 80, según la Policía, cuando “la Cosa Nostra” (mafia siciliana) se convirtió en cliente del cartel de Pablo Escobar. Aunque esta última estructura se disolvió en los 90, dejó un mercado que hoy aprovechan otras facciones, tanto de la capital antioqueña como de Italia, en especial la “Ndrangheta” (mafia de Calabria). Tres delegados de esta organización han sido capturados en los últimos años, cuando según Interpol vinieron a negociar envíos de cocaína y heroína, para recibirlos en puertos sobre el Mediterráneo. En abril de 2013 cayó Domenico Trimboli (“Pasqale”), cuando visitaba a sus hijos en el barrio Laureles; a los tres meses detuvieron a Roberto Panuzzi (“Bebé”) en Bogotá, quien tenía residencia en Medellín; en junio de 2014 volvió a ser capturado Trimboli, esta vez en el municipio de Caldas, para ser extraditado a su país. El último arrestado fue Enricco Muzzolini, en abril de 2016, cuando estaba en Bogotá, coordinando despachos de droga.

REPÚBLICA DE IRLANDA
El 1 de mayo de 2017 llegó a Medellín, procedente de España, el irlandés Joseph Francis Moore (“Packie”), Según un informe preliminar de la Dirección Antinarcóticos, se iba a reunir con narcos de Medellín para solucionar un problema relacionado con un cargamento de cocaína incautado. Al día siguiente fue hallado su cadáver en una cañada del vecino municipio de Caldas, desnudo, maniatado y con la cabeza envuelta en papel adhesivo, un método usado por sicarios de “la Oficina”.

La situación develó una ruta entre traficantes paisas y de la República de Irlanda, quienes recogían la cocaína en puertos de España. El asesinato de Moore fue, al parecer, un castigo de la mafia medellinense por un incumplimiento en el trato.

BRASIL
La delincuencia brasilera en Antioquia está principalmente relacionada con la minería ilegal de oro, de acuerdo con investigaciones de la Fiscalía. Su zona predilecta es el Bajo Cauca, donde suelen instalar dragas fijas y móviles (sobre barcos) para extraer el material de los ríos en los municipios de Nechí, El Bagre y Caucasia. En algunos casos, los extranjeros trabajan en asocio con el cartel de “los Urabeños” o Clan del Golfo.

El primer operativo que destapó esta trama fue en enero de 2014, cuando el CTI y la Armada apresaron a dos brasileros, un italiano y siete colombianos que instalaban dragas y vertían mercurio en la zona rural de El Bagre.

La fiebre de oro siguió atrayendo a los brasileros: en abril de 2017 capturaron a otros cuatro en Caucasia y en diciembre a 13 más en El Bagre, a quienes les destruyeron dos dragas y tres excavadoras. Según la investigación, el oro es trasladado a Medellín, donde otros miembros de la red lo comercializan.

PANAMÁ
La frontera entre Panamá y Antioquia se presta para que grupos de ambos lados se asocien para el narcotráfico por el golfo de Urabá, contrabando de cigarrillos y licor por el puerto de Turbo y tráfico de migrantes por la selva de El Darién. De este lado han caído varios capos panameños, que llegaron a hacer tratos con grupos como Clan del Golfo, “la Oficina” y disidentes del frente 57 de las Farc. El más reciente fue Antonio Kennedy Batcherlor (“Pepito”), arrestado en el barrio Laureles de Medellín el pasado 9 de abril. El 15 de diciembre habían detenido al narco Juan González Varela (“Dago”), en el municipio de Copacabana; y el 28 de octubre cayó José del Carmen Barrios (“Mono Rojo”) en Apartadó, un socio del Clan del Golfo para exportar droga. Otros tuvieron peor suerte y fueron asesinados en ajustes de cuentas en Medellín: el expolicía Andy Douglas Beitia, abaleado en El Poblado (22/12/10); y el supuesto lavador de dinero Enoch Vidal Montenegro, en el barrio Fátima (02/11/11).

LÍBANO
La DEA y del Departamento del Tesoro de EE.UU. señalan que en Colombia, y en particular en Medellín, opera una organización internacional de lavado de activos, que presta sus servicios a diversos grupos narcotraficantes como “los Zetas” y “la Oficina”. El líder de la red es el colombo-libanés Ayman Saied Joumaa (“Junior”), quien cobra el 14% de la fortuna lavada y financia a la organización islámica Hezbolá, catalogada en varios países como terrorista. En Medellín, la DEA ha descubierto a dos de sus enlaces: Fredy Mira Pérez (“Fredy Colas”), cabecilla de “la Oficina”, y el empresario Pedro Claver Mejía. Ambos se entregaron a la justicia de EE.UU. en 2015 y 2017, aceptando su responsabilidad en la red de lavado, la cual sigue activa.

CHINA
Los nexos de grupos de Medellín con mafias chinas están enfocados en contrabando, narcotráfico, lavado de activos y trata de personas. La Policía Fiscal lleva años rastreando envíos procedentes de China, en especial de ropa, calzado y útiles escolares, que llegan a sanandrecitos de Medellín e Itagüí. El último operativo fue el pasado 13 de marzo, cuando en los alrededores de la Plaza Minorista decomisaron prendas y zapatos por $132 millones. Estas acciones también se prestan para el blanqueo de capitales, como hacía una red de comerciantes de El Hueco golpeada en agosto de 2017; según la Fiscalía, los 18 procesados lavaban dinero del Clan del Golfo, a través del tráfico fraudulento de mercancía desde China. El narcotráfico no es de grandes proporciones, sino con envíos que no superan los 100 kilos de cocaína. Así quedó descrito en un expediente contra la banda “el Alto”, que delinque en Aranjuez, la cual enviaba correos humanos hacia la ciudad de Guangzhou. Su líder Manuel Ospina García (“Papi Papi”) fue detenido en mayo de 2017. Las autoridades también golpearon en los últimos cinco años a cuatro bandas de trata de personas, que engañaban mujeres de Bello, Buenos Aires y Aranjuez, para llevarlas a Guangzhou y Hong Kong con falsas ofertas de trabajo. Allí terminaban de prostitutas. Ese negocio continúa activo.
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