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ELITE de "MARINOS" con LICENCIA para MATAR FUSILO a 4 CIVILES en SINALOA

Un comando de élite de la armada quedó grabado en varios videos tomados con teléfono celular durante su irrupción la noche del 30 de ...

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Un comando de élite de la armada quedó grabado en varios videos tomados con teléfono celular durante su irrupción la noche del 30 de enero pasado en un salón de fiestas a las afueras de Culiacán. 

El semanario local Rio Doce dio cuenta no solo de la rapiña, golpes y torturas contra mujeres, niños y hombres que se encontraban en el lugar, sino de la probable ejecución extrajudicial de cuatro civiles a las afueras del lugar. La versión oficial señalaba que los cuatro fallecidos cayeron durante un “enfrentamiento” cuando los marinos llegaron al lugar, las versiones de testigos contradicen ese dicho.

Era un pelotón de fuerzas especiales de la marina que la noche del pasado martes 30 de enero, llegó a un salón de fiestas en la comunidad de La Limita de Itaje, a las afueras de Culiacán. Iban a bordo de varias camionetas sin identificar, de uso civil, y se desplegaron por las inmediaciones del lugar donde se efectuaba un festejo. Había una escolta de seguridad discreta, los testimonios señalan que eran cuatro hombres armados.

La versión oficial asegura que se suscitó un enfrentamiento donde los cuatro civiles murieron. El testimonio de varios testigos entrevistados días después por el semanario sinaloense Rio Doce, refiere que fueron sometidos y posteriormente “fusilados”.

Hubo imágenes que circularon en redes sociales donde se aprecian los cuerpos de cuatro hombres jóvenes acribillados junto a una pared. “Todos pegados a la barda del salón de fiestas Mariángeles, con armas largas y cortas pegadas a sus cuerpos”.

“Por la noche se conocieron los nombres de dos de los muertos. Uno era Manuel Filiberto Tapia Arellano y el otro José Saúl Félix. Al día siguiente se conoció el nombre de Daniel Armando Serrano, quien tenía orden de aprehensión por doble homicidio en 2015; el cuarto se llamaba José Alonso Angulo Castañeda, sin antecedentes penales”, publicó el rotativo.

La información del suceso se conoció durante el miércoles, pero quedó relegada al paso de las horas a segundo plano tras la difusión de las imágenes, vía redes sociales, de un comando armado que en tres momentos diferentes atacó al conductor de un vehículo Mercedes Benz la tarde de ese día en una de las avenidas más transitadas de la capital sinaloense. Con el chofer del vehículo moribundo y la gente arremolinada alrededor, uno de los pistoleros regresó a rematarlo delante de una de las personas que grababa la escena mientras hacía comentarios. 

Estas imágenes se viralizaron en redes la tarde del miércoles mientras las autoridades de seguridad pública del gobierno que encabeza el empresario priista Quirino Ordaz Copel, salieron a dar la versión de lo ocurrido la noche anterior en el salón de fiestas en La Limita.

Fue el teniente coronel Cristóbal Castañeda Camarillo, subsecretario de seguridad pública, quien dio la cara a los medios de comunicación. Dijo que cuatro civiles habían muerto en un enfrentamiento la madrugada de ese día y dos más habían sido detenidos, se decomisaron seis armas largas, cuatro cortas y dos vehículos. El militar comisionado en labores de seguridad pública, aseguró que “alrededor de las 4:55 horas” del 31 de enero recibieron una llamada en el número 911 donde se reportó disparos de arma de fuego a las afueras de una hacienda en La Limita. Explicó que elementos de la secretaría de Marina que realizaban patrullajes llegaron al lugar y fueron recibidos a tiros. Los marinos repelieron la agresión y comenzó el tiroteo que se saldó con las cifras que presentó ante la prensa.

Todo en video

Pero la historia recogida entre algunos testigos resultó ser otra. Un video tomado en el interior del salón de fiestas aquella noche, con duración de un minuto con 37 segundos, grabado con la cámara de un teléfono celular de uno de los asistentes, registra el momento en que elementos de las fuerzas especiales de la marina tienen sometidos contra el piso a por lo menos un centenar de personas, en su mayoría mujeres y niños. En una de las grabaciones se escucha la voz de un menor de edad qué le pregunta temeroso a su mamá qué va a pasar  (https://www.youtube.com/watch?v=05jehHqNXMA).

Algunos hombres son obligados a pararse en lo que parece ser una pista de baile, momentos después pasa un marino con equipo especial, luz de lámpara en su casco para desplazarse por el salón con el fusil en riestre, mientras alguien ordena a los civiles tirarse boca abajo en el piso. Casi al minuto de la grabación se escucha la voz de uno de ellos que grita varias veces:

“¿Quién trae armas?”. “¿Quién trae armas?”.

En otro video que circuló en redes se escucha la voz de un marino que se acerca hacia donde está un grupo de mujeres, los niños al lado, y le pregunta a un joven: “¿Qué haces acá? ¿Qué haces acá? Órale, órale cabrón, órale”. El chico camina a la pista donde están el resto de los hombres y se acuesta también boca abajo. Por ahí se alcanza a apreciar a un marino que se dirige hacia él y le pregunta “¿Con quién hablabas?”, lo golpea y lo separa del grupo a jalones. Ambos se alejan y desaparecen de la grabación.

Los testimonios recogidos por el semanario sinaloense refieren que las mujeres y los niños fueron arrinconados en una esquina del lugar. A los hombres los llevaron uno por uno a los baños donde los golpearon y les preguntaron por “el M”. Aquello era un festejo en honor a un individuo al que solo se identificó como “el Jr.”.

El “M”, mote que en hasta hace algunos años se utilizaba de forma indistinta para identificar lo mismo al ya fallecido Manuel Torres Félix, lugarteniente de Ismael “el Mayo” Zambada, muerto en 2012, que a otros jefes de nivel medio en el cartel de Sinaloa, resulta hoy día en un alias usado por distintos personajes lo mismo en Durango que en Sinaloa.

Rasgo distintivo ya para los cuerpos de élite de la marina y del ejército, los testigos entrevistados por Rio Doceseñalan que fueron despojados de carteras, cadenas, relojes y aretes, “echaron todo a una bolsa y no regresaron nada”. “A los meseros los despojaron de su paga del día que ya habían recibido”, publicó el semanario.

Como suele ocurrir en este tipo de operaciones del cuerpo de élite de la armada, hubo un perímetro de seguridad donde no se permitió el acceso a los cuerpos de seguridad locales. Al amanecer hubo un espacio que se abrió para ingresaron los servicios periciales de la fiscalía del estado, una vez que quienes encabezaron la operación se habían retirado, quedó en su lugar un grupo de infantes de marina.

El texto con una de las entrevistas de Río Doce, recoge este testimonio:

—La pregunta es por qué, qué querían en realidad…
—Llegaron porque se enteraron de la fiesta; esos marinos son mercenarios, matan y roban, a las víctimas las mataron ya desarmadas. A los invitados les quitaron sus carteras, anillos, cadenas; los tiraron al piso y al que levantara la cabeza le pegaban un madrazo; a algunos les pegaron con el rifle; se los iban  llevando uno por uno al baño y les preguntaban si traían armas; si decías que no, te pegaban. A las mujeres las arrinconaron. Y a los niños. Duraron tres horas tirados…

—¿Cuánta gente había en el salón?

—En la fiesta había como 150, pero cuando llegaron muchos corrieron por  atrás o se escaparon por la barda, entre ellos el Jr.
—¿Qué hora era cuándo llegaron?
—Serían como las diez de la noche o antecito. Los muchachos estaban afuera, ahí donde murieron los sorprendieron y los desarmaron. Los morros estaban vigilando pero les llegaron por el monte.
—¿Se alcanzaban a escuchar preguntas? ¿Preguntaban por alguien?
—Preguntaban por el “M”, no sé quién sea.
—En uno de los videos que se conocieron se escuchan disparos al final ¿Fue cuando mataron a los muchachos?
—Es posible, pero es difícil saber porque estuvieron disparando en varias ocasiones como para amedrentar, no lo sé. Los disparos fueron afuera de la hacienda.
—¿Había camionetas artilladas?
—No, solo había tres camionetas civiles, entre ellas la Cherokee. De repente llegó la policía municipal y dijimos “a ver qué pasa”… pero los regresaron del camino.
—¿Entonces no llegaron en camionetas oficiales?
—No, ninguna camioneta era oficial, todas eran como robadas; ellos no iban a ningún operativo, iban a robar, a sorprender. Ya después llegaron las camionetas oficiales a custodiar, pero los marinos originales ya se habían ido con el botín. Los marinos que ves en las camionetas oficiales nada que ver con estos. Los marinos normales son hasta cierto punto amables; estos eran sicarios, mal hablados, sin razonamiento.
—¿Cuánto tiempo duraron los que llegaron primero?
—Adentro duraron unas cuatro horas y se fueron; afuera había marinos normales ya después.
—¿Se fueron cuando llegaron los otros?
—Coincidieron un tiempo juntos pero los marinos normales no se metieron adentro, solo cuidaban el perímetro.
—¿Y la gente a qué hora se empezó a retirar?
—Cuando llegaron los otros se van los marinos malos y dejaron a los otros, por eso la gente se pudo retirar.
—¿Y les regresaron las llaves de los vehículos, las carteras vacías, supongo que los celulares no…
—No les regresaron nada, se llevaron todo.
Una semana después de conocerse estos señalamientos publicados en Sinaloa, la secretaría de Marina no había fijado su posición.
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