¡Ya entrégate hijo de la chingada, le decían los Militares! ¡Vengan por mí cabrones! ¡Arriba Nuevo Laredo! ¡Puro Zeta!.

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¡Ya entrégate hijo de la chingada, le decían los Militares! ¡Vengan por mí cabrones! ¡Arriba Nuevo Laredo! ¡Puro Zeta!.

¡Ya entrégate hijo de la chingada, le decían los Militares! ¡Vengan por mí cabrones! ¡Arriba Nuevo Laredo! ¡Puro Zeta!

Corría el mes de febrero del 2008 y La Comarca Lagunera vivía una crisis de seguridad vinculados a la delincuencia organizada, y mientras los cárteles del Golfo, de Sinaloa y de Juárez peleaban por lograr la hegemonía, los cuerpos policiacos y el Ejército exhibían falta de coordinación, Pasadas las 3:00 horas del 19 de febrero, comenzó un intenso tiroteo y se detonaron granadas en torno de la avenida Cipreses número 128.

En las inmediaciones de las colonias Lucio Blanco y Jardines de California, una zona muy populosa de Torreón,  La balacera terminó alrededor de las 5:20, El general Juárez Loera manifestó que hubo más de 500 cartuchos percutidos y tres vehículos asegurados. Vecinos del sitio, entrevistados por el corresponsal de Proceso, refirieron que:

La vivienda de la calle Cipreses tenía apenas cinco días ocupada, Poco después de las 2:00 horas del día 19, una patrulla de la Policía Municipal llegó al domicilio, sus ocupantes conversaron con los inquilinos y se fueron Cerca de las 3:00 horas.

Poco después una camioneta blanca tipo Suburban arribó al sitio, En el interior del domicilio se escuchaba una acalorada discusión. Después salieron, y desde la propia Suburban iniciaron el tiroteo.

Alrededor de las 4:00 horas arribaron en operativo conjunto aproximadamente 130 elementos, entre policías federales y soldados.

Por las calles se escuchaban disparos, gritos, recarga de armas y carreras de personas.

Durante la confrontación,.. Fue cortado el suministro de electricidad, pero no se supo si lo hicieron miembros del Ejército o los sicarios.

Uno de los vecinos aseguró al reportero que, las ráfagas eran continuas, más tupido que en Año Nuevo”

Otro de los vecinos confirma: sólo momentáneamente, en medio de los gritos, cesaban los balazos y los militares Gritaban: ¡Ya entrégate, hijo de la chingada, bájate de allí…!

¡Vengan por mí cabrones! ¡Arriba Nuevo Laredo Tamaulipas! ¡Puro Zeta! y las ráfagas se reiniciaban.

“Uno de los chavos andaba en las azoteas y los traía al puro pedo!…

Era el que más gritaba jovencito de a tiro, Dicen que lo agarraron allá por la Secundaria 2”.

Aunque el general Juárez Loera sostuvo que no hubo caídos por la parte militar, uno de los diálogos con los vecinos.,, señala algo diferente:

–Ahí donde está usted parado, cayó un soldado –dice el testigo, mientras señalaba una mancha de sangre de casi dos metros de largo.

Otros habitantes de la zona recuerdan e intercambian sus impresiones: “En esa ventana quedó  uno de los muertos” “en la banqueta cayó el otro” “de esa cochera sacaron un cuerpo”

¿Oíste los bombazos? Yo creo que traían bazucas dice uno de los niños que ese día no asistió a la escuela.

Acomodadas en mecedoras, varias mujeres del área aseguran que escucharon cuatro explosiones Una de ellas apunta hacia la casa de Los Zetas, donde se observaba un agujero rodeado por una mancha negra.
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