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Vinieron por mi hijo me dijeron que le iban a dar trabajo ¡“Les dije donde estaba mi hijo sin saber que iban por él”! ‘¡A tu hijo lo están levantando armados, no salgas!’” paso en Mazatlán

Mazatlán, Sinaloa.- El 7 de marzo del 2014, una desgracia le sucedió a Patty Quevedo: su hijo Juan Carlos Delgado Quevedo, de 21 años, ...

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Mazatlán, Sinaloa.- El 7 de marzo del 2014, una desgracia le sucedió a Patty Quevedo: su hijo Juan Carlos Delgado Quevedo, de 21 años, fue privado de la libertad.

A tres años de su desaparición, el dolor, la desesperación y la tristeza invaden el corazón de la mujer, que pide a gritos encontrar a su retoño vivo o muerto, pero descansar ante esta angustia que no la deja vivir por no saber de su paradero.

Juan Carlos Delgado era un joven que estudiaba la carrera de fisioterapia en el Itesus y trabaja en un súper ubicado en la colonia Juárez. Le ayudaba a su padre a atender a los clientes.

Carlos soñaba ingresar a la Escuela Náutica, pero su deseo se vio truncado cuando a su madre la despidieron de su empleo, aun siendo sindicalizada. Como ya no podía cubrirle sus estudios, por los menos no en una escuela de paga,  Carlos tuvo que elegir otra institución que fuera más accesible para seguir sus estudios.

Fue el 7 de marzo del 2014 cuando el joven de apenas 21 años desapareció de la vista de su madre. Ese día había ido a la tienda, cuando un hombre llegó a su casa preguntado por él.

Patty salió cuando escuchó el nombre de su hijo. Un hombre bajó el vidrio de una camioneta blanca y le preguntó dónde estaba el dueño del vehículo Bora, un automóvil que ella le había comprado. La mujer le aclaró que era su hijo y le preguntó para qué lo buscaba.

Como si lo conociera, el hombre respondió que Carlos era su amigo y  lo buscaba porque le había comentado que necesitaba trabajo.

Aunque le causó asombro y se preguntó por qué su hijo buscaba empleo si ya, pero a la vez pasó por su mente que Carlos quería algo mejor, pues el sueldo que recibía en el súper no era mucho y “quería progresar”, así que le dijo al sujeto dónde se encontraba, sin imaginar que iban por él y que sería el último día que lo vería.

En el momento en que el hombre se retiró del lugar, Patty ingresó a su casa. Cuando se encontraba en el interior vio correr gente y escuchar gritos. Inmediatamente salió a ver qué ocurría, pero una vecina la detuvo en la puerta.

“Me dijo: ‘¡A tu hijo lo están levantando armados, no salgas!’”, pero el amor de madre pudo más que el miedo y corrió hacia la esquina, donde se encontraba su retoño.

Cuatro sujetos fuertemente armados salían de la camioneta que momentos antes estaba estacionada en su casa. Un motociclista escoltaba la unidad.

Desesperada corrió hacia Carlos. No entendía qué sucedía, pues lo único que quería es poner a salvo a su hijo. “Él nomás volteó y me vio, sin decirme nada.”

Cuando Carlos fue privado de la libertad, Patty tenía la esperanza de recibir una llamada que le pidiera rescate por su hijo o que le dijeran dónde estaba… pero nunca ocurrió. Recibió una llamada que la hizo albergar por unos momentos falsas esperanzas, pues luego descubrió que era para extorsionarla. Le pedían 500 mil pesos.

“Tengo tres años, casi cuatro, preguntando por él, investigando, pero nadie me dice nada, ni me han llamado”, señala la desesperada mujer, que tiene la esperanza de encontrar a su hijo.

Interpuso la denuncia hasta dos meses después que su hijo fuera levantado pues tenía miedo a las represalias, y a la vez ilusión de que volviera, pero nada ocurrió. “Es un infierno el que estoy viviendo.”

Patty Quevedo es madre soltera y hoy en día se refugia en el amor de su padre, un adulto mayor al que le dedica gran parte de su vida. “Mi padre no sabe lo que le ocurrió a mi hijo, si le digo, se moriría de tristeza.”

Menciona que en cuatro ocasiones le han hecho la prueba de ADN para investigaciones. En una ocasión,  cuando se encontraron los restos de un joven que coincidía con las características de su hijo. Dos meses después le informaron que las pruebas dieron negativo.

Con el tiempo, ha tenido que resignarse a lo peor, pero señala que no descansará hasta encontrar a su hijo y sepultarlo.

“Si ya lo mataron, está enterrado, y lo quiero encontrar. Me aterra morirme y dejarlo solo, a su suerte. No descansaría en paz, si no lo hallo.”

Se ha unido a dos grupos de rastreadoras, uno de Mazatlán y otro de Culiacán, con la esperanza de encontrarlo.

“Mi hijo era un buen niño, nunca lo vi tomarse una cerveza ni fumar un cigarro. Estoy desesperada es como si a mi hijo se lo hubiera tragado la tierra.”

Patty ha compartido en las redes sociales la imagen de Carlos con la ilusión de obtener alguna información que la lleva a donde se encuentra. Pone a la disposición de las personas el número celular 6699-25-10-74.

“Ver morir a un a un hijo es trágico. Y no poder enterrarlo es insoportable”, el mensaje desgarrador de la afligida mujer.
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