POR ESTA RAZÓN EL CÁRTEL DE SINALOA ESTARÍA CONDENADO A MORIR

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A partir de la detención y extradición de Joaquín Guzmán Loera se ha especulado mucho sobre cuál será el futuro del Cártel de Sinaloa. Tras la aprehensión de Dámaso López Núñez, El Licenciado, y la entrega de El Mini Lic a las autoridades estadounidenses, las hipótesis se han multiplicado aunque todas coinciden en algo: la organización quedará en manos de los Zambada y los Guzmán. Sin embargo, durante el tiempo que duró la disputa interna por el control del Cártel de Sinaloa, otras organizaciones como las de los Arellano Félix, Juárez y Jalisco Nueva Generación se fueron rearmando, consolidando o apoderando de algunas de las plazas que durante mucho tiempo controló la organización de Sinaloa. Los herederos del cártel ahora buscan reconstruir, unir y empoderar de nuevo a una organización que desde sus inicios se caracterizó por las alianzas entre diferentes figuras prominentes del narco en los años ochenta y noventa bajo el mando de Guzmán Loera, quien con su halo legendario, señala el especialista en temas de seguridad Guillermo Valdés Castellanos, logró convertir a la organización de Sinaloa en la empresa dominante del narcotráfico en México.

Lo que conocemos ahora como Cártel de Sinaloa surgió a finales de los años ochenta, tras el reparto de plazas asignadas por Miguel Ángel Félix Gallardo en Guadalajara: Tijuana para los Arellano Félix, Tecate para El Chapo Guzmán, San Luis Rio Colorado para Héctor “El Güero” Palma, Juárez para Amado Carrillo Fuentes y Sinaloa, la sierra de Sinaloa, para Ismael “El Mayo” Zambada.

Tras el encarcelamiento de los principales líderes del cártel de Guadalajara (Ernesto Fonseca Carrillo, Caro Quintero y el propio Félix Gallardo) luego del secuestro y asesinato del agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, la organización se fragmentó en muchas plazas que después, con los años, se convirtieron en verdaderas organizaciones familiares.

De acuerdo con Valdés Castellanos en su libro Historia del narco en México (Aguilar, 2016), era inevitable una alianza entre el “Güero” Palma, el “Chapo” Guzmán y el “Mayo” Zambada. Éste último controlaba la producción de marihuana y amapola en el Triángulo Dorado, el pedazo de territorio que comparten Sinaloa, Chihuahua y Durango en lo más profundo de la sierra madre occidental, pero no controlaba ninguna plaza fronteriza, por lo que podía producir droga pero no pasarla a Estados Unidos.

Al Chapo y al Güero les pasaba lo contrario: tenían las plazas fronterizas de Tecate y San Luis Rio Colorado, pero no los territorios para sembrar marihuana o amapola. Con esa alianza entre los tres, a la cual se intentó incluir en un principio a los hermanos Arellano Félix de Tijuana, se logró concentrar toda la cadena de producción y trasiego de drogas en manos de amigos que se juraron lealtad.

De esta manera, señala Valdés Castellanos, no es extraño que frente a las organizaciones de Tijuana y Ciudad Juárez, que pronto crecerían y se volverían grandes empresas del narco gracias a que ya tenían una historia y una base sobre la cual desarrollarse, los sinaloenses de menor rango o visibilidad se juntaran e intentaran formar una organización de grandes vuelos, con base en las zonas productoras y un amplio corredor para la exportación: el tramo de la frontera que corre de Mexicali hasta Nogales. 

De entre estas figuras del narco siempre sobresalió El Chapo Guzmán.

“La iniciativa y audacia de El Chapo, aunadas a una dirección colegiada que sumaba mucha experiencia y conocimiento del negocio, pusieron de nuevo a la organización de Sinaloa en el mapa del narco”.

Sin embargo, tras su huida a Centroamérica luego del asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en mayo de 1993, su detención en Guatemala a manos del general Otto Pérez Molina –quien luego sería presidente y ahora está encarcelado acusado de delitos de corrupción- y su encarcelamiento en el penal de máxima seguridad de Puente Grande, Jalisco, la organización se mantuvo viva, pero con un crecimiento estancado. No fue sino hasta la fuga del Chapo, un mes después de la llegada de Vicente Fox al poder, que el Cártel de Sinaloa se convirtió en la empresa más importante del crimen organizado en México. 

“Si antes era un líder entre otros muchos del narco, a partir de 2001 su leyenda comenzaría a crecer”, escribe Valdés Castellanos.

La transformación del Cártel de Sinaloa se dio en dos ejes, dice el autor, primero fortaleciendo internamente y reorganizando al cártel mejorando la producción de drogas y comprando protección política y policiaca en las más altas jerarquías, y segundo, retomando la vocación expansionista de la organización criminal.

Fue durante el sexenio de Felipe Calderón, a quien en varias ocasiones se le señaló de atacar a todos los cárteles menos al de Sinaloa, cuando el poderío del Chapo Guzmán se consolidó a grados inimaginables. Fue en ese entonces, también, cuando la revista Forbes, sin dar a conocer sus fuentes, calculó la riqueza del capo nacido en La Tuna, Badiraguato, en unos 3 mil millones de dólares.

Dicen que cada presidente tiene su capo, y parece ser que el gobierno actual eligió a otro, por lo que en enero de 2014 el Chapo fue detenido en un condominio de Mazatlán. A partir de entonces se empezó a gestar un resquebrajamiento en el Cártel de Sinaloa que por momentos se ha apaciguado, sobre todo en los meses que sucedieron a la segunda fuga del Chapo, ahora del penal del Altiplano, en julio de 2015.

Desde entonces, una lucha de poder entre las distintas facciones que conforman al cártel ha dejado cientos de muertos y la situación se comenzó a agravar tras su extradición a Estados Unidos. Lo que para el gobierno federal representó un movimiento político (entregar al criminal más buscado para congraciarse con el gobierno entrante de Donald Trump), significó para muchos ciudadanos de a pie, en las calles de Sinaloa, empezar a vivir en medio de una guerra en la que ha habido víctimas inocentes.

La guerra externa: CJNG y CAF

La escisión entre Sinaloa y el CJNG, antiguos aliados o socios, se gestó en Colima, a finales de 2015, cuando un sicario al que apodaban el R-18 llegó a Manzanillo con la intención de acabar con El Mencho, líder de Jalisco Nueva Generación.

“Llega La Barredora a Colima para detener el cobro de piso a los comerciantes, exterminar a los secuestradores, violadores, robos a transeúntes e integrantes del CJNG”, señalaba una cartulina que apareció en las calles.

Manzanillo, puerto estratégico para la llegada de droga y precursores químicos procedentes de Sudamérica y Asia, es una plaza fundamental para el control del Pacífico, igual que Lázaro Cárdenas, Acapulco, Puerto Vallarta, Oaxaca o Mazatlán.

El 12 de octubre de 2015, de acuerdo con el periodista Héctor de Mauleón en una columna publicada en el diario El Universal, el R-18 habría armado un operativo para abatir al Mencho en un lugar donde mantendría una reunión con sus células en Colima. Un convoy de más de 50 camionetas lo esperaba antes del arribo a dicho lugar. Cuando el Mencho y sus camionetas se acercaron al sitio, empezó el enfrentamiento. El factor sorpresa jugó a favor de La Barredora: 20 sicarios del Mencho cayeron al instante pero él logró escapar.



La guerra entre Sinaloa y el CJNG estaba declarada. A partir de entonces, el cártel jalisciense empezó un proceso de expansión hacia estados tradicionalmente controlados por otras organizaciones. En Michoacán, ante la detención de Servando Gómez, La Tuta, acapararon el dominio de Tierra Caliente y fueron controlando entidades como Guanajuato, Morelos, Guerrero, Veracruz, Estado de México hasta llegar al Distrito Federal.

En la parte norte del país, disputan junto a las células que quedan de los Arellano Félix el control de Tijuana y los municipios aledaños: Ensenada, Rosarito, Tecate. Así mismo, fuentes de la DEA han confirmado que, de manera silenciosa e intentando pasar desapercibidos, integrantes del CJNG han empezado a ocupar la plaza de Ciudad Juárez, manteniéndose ajenos a la disputa –de menor intensidad que la que se alcanzó en 2010-2011- que aún permanece entre el Cártel de Sinaloa y el de Juárez por el control del paso fronterizo.

Hasta ahora, lo más que las autoridades tanto de Estados Unidos como de México han logrado hacer contra el cártel del Mencho ha sido en el papel. En 2015 la Oficina de Control de Activos Extranjeros incluyó en su lista negra a familiares y empresas ligadas al CJNG, entre ellas, restaurantes en Guadalajara y Puerto Vallarta, clínicas de belleza en Zapopan, agencias de bienes raíces y venta de muebles, una tequilera y hoteles boutique en la Costa Alegre.

Datos oficiales de la Secretaría de Seguridad Pública de Baja California dan cuenta del incremento en el número de homicidios en Tijuana producto de la guerra entre estas tres organizaciones criminales: 2010 fue el año más violento anterior a la actual racha con 688 homicidios dolosos. A partir de ese año el número comienza a decrecer: 418 en 2011 y 332 en 2012.

Los números de homicidios se mantuvieron estables hasta 2015, cuando el número de ejecutados se volvió a elevar a los niveles de 2010: 612 homicidios en 2015 y 871 en 2016. En lo que va de 2017, la cifra ya rebasó los mil homicidios, la mayoría cometidos contra narcomenudistas en una guerra que, de acuerdo con el Semanario Zeta, se libra calle a calle, colonia por colonia, entre las tres facciones que luchan por controlar el pase de mercancía hacia Estados Unidos y la venta al menudeo entre los consumidores que viven o pasan por Tijuana.

“Disminuido, arrinconado por el Cártel de Sinaloa en el sexenio de Calderón, ahora en este administración con el gobierno estatal de Francisco Vega de la Madrid, el Cártel de Jalisco nueva generación se hace notar en Baja California”, comentó Isaí Lara Bermúdez, editor del semanario en una entrevista con De Primera Noticias.

La Guerra Interna

Tras la extradición del Chapo Guzmán, la confrontación entre El Licenciado y su hijo, El Mini Lic, contra los hijos del Chapo, el Mayo Zambada y uno de los hermanos de Guzmán Loera, El Guano, generó una ola de violencia sin precedentes en Sinaloa.

Luego de la detención de El Licenciado y la entrega pactada de su hijo a agentes de la DEA, en Calexico, las hipótesis sobre el futuro del cártel se han multiplicado. Todos los analistas en temas de seguridad, sin embargo, coinciden en un punto: la hegemonía del cártel de Sinaloa regresará a los dos apellidos que siempre hasta ahora habían mantenido el control: los Zambada y los Guzmán.

Sin embargo, incluso dentro de la propia familia Guzmán las rencillas perduran entre los hijos de Guzmán Loera y su tío Aureliano Guzmán Loera, El Guano, con el cual se han enfrentado en varias ocasiones.

De acuerdo con un reportaje de Sin Embargo, El Guano, de 63 años, es hermano mayor de El Chapo y empezó en el negocio de la siembra de marihuana y amapola desde muy joven, casi al mismo tiempo que su hermano menor. Siempre a la sombra de El Chapo, El Guano se hizo un lugar dentro de la organización.

El Guano controla la región de Badiraguato. Tras la segunda aprehensión de su hermano menor, logró posicionarse dentro del cártel al controlar la sierra de este municipio, cuna de algunos de los principales capos de México. De acuerdo con un reporte de Infobae, a El Guano se le responsabiliza del homicidio de Ernesto Guzmán Hidalgo, su medio hermano y padre de la esposa de Alfredo Beltrán Leyva, El Mochomo, detenido por agentes federales en 2008 y condenado recientemente a varias cadenas perpetuas en Estados Unidos. La razón de este crimen, de acuerdo con el reporte mencionado, es una supuesta filtración de información que llevó a la recaptura de El Chapo.

El Guano tiene la autoridad que le dan los años en el negocio, la edad y el parentesco con Joaquín Guzmán Loera, pero en esta lucha por el trono, también entran en juego otras figuras importantes, históricas del cártel de Sinaloa, como Ismael Zambada Niebla.

Para el especialista en temas de seguridad, Alejandro Hope, no está clara cuál es la posición actual que está jugando El Mayo. Su peso dentro de la organización es fundamental y esto lo entienden también los hijos de El Chapo. De carácter conciliador, enemigo de la violencia, siempre en la sombra, es, junto con Rafael Caro Quintero, uno de los narcos en libertad más longevos.

Hope asegura que el Cártel de Sinaloa en sí nunca ha sido una sola organización, sino que la componen decenas de células que en algún momento giraron fielmente en torno a un solo centro de gravedad: El Chapo Guzmán. Su liderazgo hizo que campesinos distribuidores, empaquetadores le fueran fiel. No sucede lo mismo con El Guano, quien, de acuerdo con diversos reportajes periodísticos, se ha enfrentado con algunos campesinos de la sierra de Badiraguato, propiciando enemistades en la región.

Como muchos narcos, Aureliano también tiene varios narcocorridos. El más popular de ellos se llama “El Hermano del General” y, de acuerdo con el estribillo, es un hombre “poderoso y tranquilo”. Bajo el panorama actual, no queda claro quién remplazará al Chapo Guzmán no por el control absoluto del cártel, sino por la hegemonía, el liderazgo que sea capaz de centralizar a la organización y pacificar a sus distintas células.

En este escenario entran los chapitos, los hijos de Guzmán Loera que pelearon por la hegemonía en contra de los Dámaso y que cuentan con el respaldo del Mayo, aunque por la propia naturaleza de la organización, nadie pueda obtener el poder absoluto, por lo que solo se puede esperar que se llegue a una alianza entre las distintas facciones que reconstruyan la organización bajo la hegemonía del narco más longevo, de acuerdo con un reporte periodístico.

“Ismael Zambada García, uno de los últimos capos de la vieja generación del cartel, tiene la capacidad para afianzar el cártel de Sinaloa como el grupo criminal más dominante de México, al menos en el corto plazo”, señala Insight Crime.

Sin embargo, agregan, la reconstrucción del cártel no traerá tiempos de paz para México, por el contrario, la guerra entre el Cártel de Sinaloa con sus nuevos líderes y las otras organizaciones criminales, principalmente el CJNG, continuará expandiéndose a varios puntos del país, incluyendo aquellos que hasta hace poco eran paraísos turísticos y que hoy están incluidos en las alertas de viaje del gobierno de Estados Unidos.
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