Esta es la historia de María la "matanarcos"

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Cuando escuchas la palabra sicario, asesino a sueldo o matador de narcotraficantes lo último que te imaginas ver es a una mujer diminuta, de apenas 1.48 metros de estatura, de 45 kilogramos, endeble y cargando a un bebé.

Así luce María. Pero en su historial, ha acabo con la vida de seis poderosos narcotraficantes en el marco de la guerra que el gobierno filipino está librando contra las drogas.

Junto con otras dos mujeres, es parte de un equipo especial de liquidación de criminales sumamente efectivo, esto, porque pueden acercarse a las víctimas sin levantar las sospechas que levantaría un hombre.

María tiene una familia, esposo e hijos. De hecho, fue su pareja quien la metió en el negocio. Ambos vivían en la pobreza extrema en un barrio de Manila, sin empleo, sin ingresos y sin oportunidades, fue la propia policía filipina la que contactó a su marido para un trabajo.

Hace dos años, su marido le pidió por primera vez que se encargara de uno de los trabajos, María, cuyo nombre no es real, apretó el gatillo sin dudar.

"Una vez, necesitaban a una mujer... Mi marido me escogió para hacer el trabajo. Cuando vi al hombre que se suponía debía matar, me acerqué a él y le disparé".

El presidente filipino, Rodrigo Duterte prometió matar 100.000 criminales en sus seis primeros meses en el cargo. Después de dos, más de 1.900 personas ya yacen en las morgues del país. De todas esas muertes, 756 fueron asesinatos realizados por la policía en el momento del arresto.

El gobierno sostiene que el resto, fueron por causas desconocidas y que se está investigando. Pero, lo más probable es que  hayan sido ejecutados por  asesinos a sueldo como María.

Duterte ya ha lanzado polémicas advertencias a los narcotraficantes: “No destruyan mi país porque los mataré”.

Asimismo, ha reiterado al tiempo que defiende los asesinatos extrajudiciales de criminales sospechosos; “¿Importan realmente las vidas de esos 10 criminales? Si voy a enfrentar todo esto… ¿significan algo 100 vidas de estos idiotas?”

Lo que desató su despiadada campaña fue la proliferación de metanfetaminas o”shabú”, tal y como se conoce a esta droga en Filipinas.

Con el inicio del gobierno de Duterte, la aparentemente frágil mujer ha matado a seis personas de un tiro en la cabeza.

Aunque al principio su figura, la hacía pasar desapercibida y no despertar sospecha, sabe que los rumores sobre los escuadrones especiales de la muerte como en el que ella milita ya están siendo del conocimiento popular, también sabe que su integridad comienza a estar en peligro. 

"Me siento culpable y es duro para mis nervios. No quiero que las familias de los que he matado después vengan a por mí".

Sin embargo, las muertes no han representado un cambio significativo en la estructuración del crimen organizado en Filipinas. La senadora filipina Leila de Lima, sostiene que la mayoría de los ejecutados no son los grandes empresarios de la droga sino simples traficantes y consumidores de poca monta.

Su jefe ha amenazado con asesinar a cualquiera del equipo si se niegan a seguir matando.
Aunque María no revela quien le da las órdenes, confiesa: “A mi esposo le ordenaron matar a gente que no pagaba sus deudas”.

Lo más probable es que sea de la propia policía como los que recibía antes su marido, pero tampoco puede abandonar la vida que lleva: su jefe ha amenazado con asesinar a cualquiera del equipo si se niegan a seguir matando.

María está a punto de realizar un encargo, pero esta vez es diferente, se siente insegura, temerosa. Piensa en sus hijos ¿Qué pasará cuando descubran a lo que se dedican su marido y ella? Ya han empezado a hacer preguntas con respecto al dinero que llega a casa.

Después de matar a sangre fría, acude a la iglesia para pedir perdón al sacerdote por todos los pecados cometidos que no se anima a confesar. 

Y reza para que la violencia que ha crecido desde que Duterte gobierna, tenga ya su final.
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