‘Chino Ántrax’. Exhibicionismo caro… Los costos del ego

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Antes intocable y poderoso, y recientemente perseguido. La célula criminal que comandaba, los temibles Ántrax, lució en años recientes bocabajeada y golpeada luego del asesinato de varios de sus destacados líderes. Ahora el grupo delictivo está sin jefe y en franca extinción.

José Rodrigo Aréchiga Gamboa, de 33 años y conocido como el Chino Ántrax, pistolero al servicio del cártel de Sinaloa, fue aprehendido por la Policía de Ámsterdam, capital de Holanda, ademas de otra persona que iba con él, cuya identidad no ha sido revelada, también fue detenida.

“Informaron que lo agarraron a él y a otro con buenos archivos electrónicos encima, con datos patrimoniales… Las autoridades de Holanda lo tuvieron  bien escondido para que no lo mataran ni lo callarann. Lo interesante es que no existiera orden de captura mexicana y que la extradición fuera hacia USA”, reveló una fuente gubernamental que tuvo acceso a las primeras investigaciones.

Al parecer, la aprehensión del narcotraficante fue en el aeropuerto de esa región, cuando se disponía a salir a la Ciudad de México en el vuelo KLM 686. No se ha dicho si se debió a que llevaba consigo drogas o armas, o si ya lo esperaban las autoridades de aquel país, aunque otras versiones indican que la Policía Militar Real holandesa atendió un pedido de detención del Gobierno de Estados Unidos y este tiene relación con el tráfico de drogas.

Otras versiones indican que el gatillero es requerido por la fiscalía del sur de California, específicamente de San Diego, cuyo jurado inició una averiguación formal que fue sellada, el 20 de noviembre de 2013, en contra del detenido, a quien también se identifica como Norberto Sicairos García.

Se trata de la acusación 13-CR-4517, en la que se le involucra en la distribución de sustancias prohibidas y conspiración para su ingreso a Estados Unidos. Fuentes extraoficiales señalan que la acusación podría involucrar el ingreso de unos 500 gramos de metanfetaminas y cocaína a ese país.

Aréchiga Gamboa tenia su centro de operaciones en Culiacán, en el sector sur de la ciudad, y trabajaba para Ismael Zambada García, el Mayo, uno de los jefes del cártel de Sinaloa. Notas periodísticas de Ámsterdam refieren que el cabecilla compareció ante un juez durante este jueves para un primer interrogatorio.

En Sinaloa, fuentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado informaron que no tienen expediente alguno ni acusación formal en el que esté involucrado, directa o indirectamente, en cualquier modalidad, Aréchiga Gamboa. Personal de la Procuraduría General de la República (PGR) indicó que no hay expedientes del fuero federal en el que está en calidad de indiciado ni tiene antecedentes penales de ese orden, aunque aclararon que esperarán información oficial sobre el detenido y eso será atendido directamente por las autoridades centrales de esa fiscalía.

De acuerdo con archivos de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) federal, Los Ántrax eran  liderados por el Chino Ántrax, quien es su creador, y un hombre llamado Sargento Phoenix Ántrax, jefe de sicarios, preso en el penal de Culiacán.

También lo integraban inicialmente el Traka Ántrax, que es el instructor o reclutador; Pancho Arce, cuarto en el nivel de mando y muerto a balazos en Culiacán; además, un sicario conocido como Cheyo Ántrax, el Mele y el Roque, también ultimado en esta ciudad capital.

La noche del 31 de octubre de 2011 murió Francisco arce cuando un comando lo atacó mientras jugaba futbol en un centro deportivo de la colonia Emiliano Zapata en Culiacán.

El 22 de febrero de 2012, Roque Landeros, el Roque, fue asesinado junto con cuatro sicarios más en la colonia Emiliano Zapata. En los dos casos, las muertes se atribuyeron a las pugnas entre los sicarios de Joaquín Guzmán Loera, el Chapo Guzmán, y células que también forman parte del cártel de Sinaloa.

Guerra intestina

Narco y futbolista. Francisco Arce Rubio, conocido como el Pancho Arce, quería ser profesional en este deporte pero no se le hizo. Lo primero sí y en serio. Pero todo se acabó aquel 31 de octubre de 2011 en la colonia Emiliano Zapata, ubicada en el sector sur de la ciudad de Culiacán.

Mantenía y jugaba en su equipo, Jr. San Francisco, de Primera Fuerza, y también patrocinaba a otros equipos y a sus jugadores. Todo iba bien hasta ese día en que irrumpió en la cancha, en pleno

partido de futbol, un comando de encapuchados, armados con fusiles automáticos: eran poco después de las 22 horas de ese 31 de octubre de 2011, en el campo ubicado en José Vasconcelos y Fray Andrés Tello, ordenaron a todos tirarse al suelo y boca abajo, acribillaron a arce y luego fueron por el entrenador, Sergio Barajas Cháidez, quien intentó huir pero fue abatido a tiros.

En medio de la cancha quedaron dos cuerpos, el azoro del resto de los jugadores, casquillos calibres 7.62, para fusil AK-47, y .38, y una estela de plomo y sangre. Era el partido final de un torneo. Y el final del Pancho Arce, integrante de Los Ántrax, quien había alcanzado la cuarta posición en la lista de mando de ese grupo criminal.

Los embates contra esta célula habían iniciado el 1 de julio del 2010, cuando fue ultimado Redel Castro, el Pocho Ántrax, junto con otros 26 presuntos integrantes de las huestes del cártel de Guzmán y Zambada. Este ataque, a diferencia de otros que se atribuyen a grupos enemigos dentro del cártel de Sinaloa, vino de la organización criminal de los Beltrán Leyva.

Según la Procuraduría de Justicia de Sonora, el convoy de alrededor de 50 camionetas fue emboscado por un comando de los Beltrán Leyva que dominan esa zona, a unos 50 kilómetros de la frontera con Estados Unidos, entre Tubutama y Saric, ya en pleno desierto

La selva

El 26 de mayo del 2011, el grupo sufrió otras bajas cuando personal del Ejército Mexicano torturó y mató a Jesús Humberto Corona Guillén, el Chube, Pedro Valenzuela Meza, el Pedrón, y a Franklin Olguín Velázquez, el Frankie, todos integrantes de Los Ántrax.

Ríodoce publicó, luego de confirmar con exámenes forenses, que los hoy occisos fueron salvajemente torturados y luego ultimados a tiros, a pesar de que la versión de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) fue que murieron abatidos en enfrentamiento al sur de esta ciudad capital, en un predio enmontado y a pocos metros de la carretera México 15.

Fuentes extraoficiales indicaron que el Frankie, el Chube y el Pe-drón iban al paraje del Campestre La Hacienda a arrojar a un hombre aparentemente involucrado en el robo de carros, pero al entrar al predio abandonado se encontraron con un convoy del Ejército y se inició el supuesto enfrentamiento.

En la zona, los militares acababan de rescatar a una señora y a su hijo de cinco años que habían sido secuestrados por desconocidos. Los tres fueron ultimados ahí, pero la información que los soldados dieron fue que Los Ántrax iniciaron la agresión a tiros y que los militares solo respondieron.

El Phoenix Ántrax o el Sargento Phoenix es otro destacado personaje de Los Ántrax, de quien existen registros públicos en la web, en narcocorridos que hacen apología de sus hazañas e historias. También se incluyen imágenes que revelan su rostro.

Aunque no hay información oficial al respecto, el Sargento Phoenix fue detenido por el Ejército y está recluido en el penal de Aguaruto, a cargo del módulo 5. En el corrido Phoenix al rescate, de Jorge Santa Cruz, se reseña el episodio cuando acudió al llamado del Cinco o Chino Ántrax atrapado en un operativo que, según la letra, pudo escapar gracias a la intervención del Sargento, cuyo cráneo rapado y barba larga es una promesa de lealtad hecha a su amigo y jefe, Vicente Zambada Niebla, el Vicentillo.

Virus y enfermedad

Fue en febrero de 2012, en la colonia Guadalupe Victoria de esta ciudad capital, y poco después de mediodía. Un automóvil tipo Passat blindado entró por la calle Fray Gerónimo de Mendieta y dio vuelta por la calle Abelardo L. Medina, con rumbo norte y justo a unos metros de donde se encontraba un grupo de jóvenes platicando.

Los ocupantes del automóvil Passat, placas sobrepuestas VLU-9513 de Sinaloa, color blanco, abrieron fuego contra los jóvenes. Hubo ráfagas, luego disparos de arma corta y de nuevo el accionar de fusiles automáticos. Al parecer, varios de los sorprendidos lograron abrir fuego contra los agresores, con un saldo de cinco muertos y un herido.

Había cuatro hombres tirados, uno en la acera poniente, al frente de una camioneta Frontier color rojo y tres dispersos. Cuando el panorama estaba en aparente calma, dos hombres que iban en una camioneta Equinox, con armas en mano, descendieron y confirmaron los decesos.

A dos cuadras, por la calle Jaime Torres Bodet, una camioneta Sierra, matrícula UB-00860 de Sinaloa, fue abandonada por los sicarios. Desde los primeros reportes captados por los reporteros se encontró que al menos uno de los muertos era integrante de Los Ántrax, pero luego la especulación se convirtió en certeza.

Desde la central de intercomunicación policial, llamada C-4, se manejaron los primeros nombres y apodos de las víctimas: “Adrián Antonio Núñez González”, otras veces indican que se trataba de alguien conocido como el Roque, y además un tal Mele. El Roque empezó a circular en medios periodísticos y policiales, era uno de los hombres más cercanos a Rodrigo Aréchiga Gamboa, el Chino Ántrax.

Luego fueron filtradas algunas identidades, entre ellas la de César Daniel Limón Amézquita, quien fue agente de la Policía de 1989 a 1991 y tenía registros penales por robo. Su cadáver quedó dentro del vehículo Passat, queriendo descender de la unidad.

Los otros que murieron fueron Ricardo Ontiveros Edeza, de 34 años, Adrián Antonio Núñez González, de 27, Jesús Antonio Mendoza Vaal, de 24 y José de Jesús Sánchez Vidrio, de 27 

Sicario y modelo

Con las manos en la cintura, luciendo un impecable traje negro, cinto y zapatos rojos. Enseñando músculo y atrás algo que parece un gimnasio privado. De espaldas, con el fusil AK-47 en lo alto, la pistola fajada y la señal de amor y paz con los dedos de la izquierda, y él frente a un grupo de música norteña. Con el rostro borrado, posando: todo un modelo, un metrosexual con ropa de marca, un hombre de mundo y lujos y destellos en muñeca, dedos, automóviles, prendas y muebles.

Ese es José Rodrigo Aréchiga Gamboa, el Chino Ántrax. El temible sicario que posa para la cámara: atlético, a un lado de un lujoso automóvil deportivo, con el mar y el sol de fondo, en Ámsterdam, como él mismo lo presumió en redes sociales, pero igual en un rancho, en una vivienda en la ciudad de Culiacán o en opulentos y modernos departamentos tipo penthouse.

Quien lo ve y no conoce las actividades delictivas que emprende, podría confundir al joven de 33 años con un modelo de ropa para caballeros o la página de una revista que anuncia joyas y relojes. O la sección de calzado o de lentes de marca.

Es un sicario, un cabecilla —como lo han nombrado algunos medios periodísticos nacionales—, el jefe de una célula criminal que opera para el cártel de Sinaloa. Pero para muchos, dentro de esta organización delictiva, es también un fanfarrón: hombre de armas, pero también de lujos, escaparates y desplantes de divo, un dandy, un conquistador, un exhibicionista del cártel del narco… y de la moda.
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